21 febrero 2013

contaminación en la ciudad: noticias y soluciones



Como ya hicimos el lunes hoy seguimos hablando de contaminación urbana. Hace un par de semanas surgieron de forma bastante masiva una serie de artículos relacionados con este tema en varios medios de comunicación que queríamos compartir con vosotros [os invitamos a que pinchéis en los enlaces si queréis profundizar más en alguno de ellos].

Boina de contaminación en Madrid (Diego Sinova). Fuente: El Mundo
Quizás el más importante que leímos sea el que hablaba del reciente estudio de la OMS advirtiendo que los efectos de la contaminación sobre la salud son más negativos de lo que se pensaba. Las enfermedades ocasionadas por la contaminación atmosférica van más allá de las evidentes enfermedades respiratorias, también está detrás de: diabetes, partos prematuros y dificultades en la función cognitiva entre otras.
 
Claro que tampoco era imprescindible el estudio de la OMS para darse cuenta que es necesario actuar ya sobre la calidad del aire. Según las encuestas los ciudadanos de la UE no están contentos con las medidas anticontaminación tomadas por las administraciones. Así el gobierno de la UE se plantea endurecer los límites de contaminación que impone a las administraciones locales [aunque en realidad los actuales no siempre se cumplen]. Parece que las medidas que se vayan a tomar ya llegan con retraso. Hace años que tanto grupos ecologistas como investigadores y organizaciones de la salud vienen advirtiendo de las graves consecuencias de los altos niveles de contaminación en nuestras ciudades.

La situación en las grandes ciudades empieza a ser crítica. Ya hemos hablado en varias ocasiones del caso de Pekín, hace poco aparecieron unas imágenes por satélite de la nube de contaminación que sobrevuela la ciudad [que intuimos debajo porque evidentemente no se ve nada]. En algunas ciudades de China la contaminación es tan intensa que en una de ellas el humo del incendio de una fabrica de muebles pasó desapercibido durante horas entre la nieblina [esta noticia nos parece un poco exagerada pero es un buen reflejo de la situación que se vive en algunas urbes de Asia]. En muchas ciudades chinas, al igual que en Nueva Delhi o en Teheran, la industria y las centrales energéticas [muchas veces termoeléctricas de carbón] se encuentran próximas a las ciudades y son las principales fuentes de contaminación. Las primeras medidas que toman las administraciones es el cierre temporal de algunas de estas fuentes de contaminación. En otras ciudades como en Londres la contaminación ligada a la calefacción se ha reducido a mínimos y ahora la fuente principal de emisiones son los transportes.

Muchas de las medidas que toman las administraciones para tratar de frenar la contaminación tienen que ver con el control sobre el transporte. Sin embargo suele tratarse de medidas ineficaces o que se quedan a medias tintas. En el mejor de los casos consiguen mantener los niveles de contaminación, pero no basta con eso, es necesaria una reducción drástica de las y así evitar todo riesgo para la salud.

En la ciudad de Los Ángeles podemos encontrar un buen ejemplo de cómo afecta el tráfico a la contaminación. En la ciudad californiana las políticas para mejorar la calidad del aire pasan por la mejora del parque automovilístico, entre otras. Desde 2002 hasta 2010 las partículas contaminantes en el aire se redujeron a la mitad a pesar del aumento en el consumo de gasolina. Esta fuerte reducción de los niveles de contaminación no le impide situarse, todavía hoy, entre las ciudades con el aire más sucio de EEUU y del mundo. La relación entre tráfico y contaminación se vio claramente en el Carmageddon de 2011, durante un fin de semana se cerró un tramo de autopista por obras. En previsión a los atascos, aún mayores a los habituales, mucha gente decidió quedarse en casa y no usar el coche, la concentración de partículas ultrafinas se redujo un 83% durante el tiempo que la autopista permaneció cerrada.

Tráfico en la ciudad de Los Ángeles, California. Fuente: El País

La relación entre el tráfico y la contaminación son tan evidentes que la mayoría de ciudades que tratan seriamente de limpiar el aire que respiran piensan en implantar algún sistema de restricción para los vehículos más contaminantes. París tratará de seguir el ejemplo de ciudades como Milán y creará una zona prohibida a vehículos altamente contaminantes Estas medidas de restricción suelen ir asociadas a polémicas derivadas de otros efectos asociados: discriminación socioeconómica, fines recaudatorios [en caso de peajes] o la incentivación indirecta al consumo [en este caso de nuevos coches]. La renovación de la flota automovilística parece necesaria para reducir la contaminación en las ciudades. Los avances tecnológicos traen vehículos de mayor ahorro energético y menores emisiones contaminantes. Este tipo de vehículos permitirá disminuir en parte el problema de la contaminación en las ciudades pero no resolverá otros problemas como los derivados del uso del suelo o los asociados a la velocidad.

Estas son sólo algunas de las actuaciones sobre el transporte que permiten reducir la concentración de partículas contaminantes en la ciudad. Sabemos cual es la fuente principal de contaminación de muchas ciudades y el objetivo principal de éstas debe ser reducirla al máximo. Sin embargo, las medidas deben implicar no sólo a los vehículos particulares sino también el transporte de mercancías y los servicios públicos como taxis y autobuses. Tampoco se deben limitar al transporte sino que deben implicar a otros sectores como el energético e industrial.

La contaminación de las ciudades no implica en exclusiva el aire, también son importantes la contaminación lumínica, acústica o la de los suelos. Acciones como el
mapa de contaminación lumínica de la Universidad de Alicante permiten conocer el impacto de las ciudades en el medio ambiente y otras como la de crear un atractivo turístico de la oscuridad natural permiten obtener un beneficio de las mejoras sostenibles en las ciudades [pero esto ya puede dar para otra entrada].

Con todas estas informaciones en la mano, las administraciones, locales y estatales, tienen cada vez más responsabilidad en la salud de sus ciudadanos. Tienen la información sobre la gravedad del problema, tienen la información sobre las soluciones de éxito contrastado y tienen las competencias para poner en marcha medidas eficaces. Esperemos que encuentren el valor para emprender las acciones necesarias.

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