06 febrero 2012

la arquitectura SI que cura

Ayer aparecía en el semanario de El País Semanal un artículo titulado: "Edificios que curan"
 [pincha * ]

Solarium del Sanatorio de Paimio para tuberculosos, vía avosciudad.com

Evidentemente empezaba hablando del Sanatorio de Paimio [Finlancdia] de Alvar Aalto, un edificio que, si es como es, la culpa la tiene que su arquitecto hubiese estado enfermo e ingresado en un hospital y no le gustase nada de lo que vio.

Aunque haremos más referencias a este artículo [bastante interesante, por cierto] en futuros posts, en el de hoy nos quedaremos principalmente con este edificio de 1929, que, aunque hayamos estudiado en la universidad o lo hayamos buscado para inspirarnos, siempre podemos descubrir algo nuevo...

En este artículo hay un momento en el que pone que la escalera de este sanatorio concentra todo lo necesario para que en ese momento se curasen los enfermos de pulmón: aire fresco, sol y ejercicio suave. Increíblemente la escalera es amarilla [color luminoso donde los haya, el color del sol y de la creatividad], pero no sólo eso, si no que los escalones son más bajitos de lo normal para que los enfermos puedan subirlos con facilidad y hagan su "ejercicio suave". Podemos hablar también de su famoso solarium [en la primera foto]: se necesitaba uno para que los enfermos tomasen el sol y proyectó uno con vistas para los pacientes que estaban tumbados, sin nada que les impidiese ver lo que tenían a su alrededor.

Escalera del Sanatorio de Paimio, luminosa y con escalones bajos para que pudiesen hacer ejercicio los enfermos.
Vía Elisa Erreaccao

Sin duda alguna el triunfo se debe a que lo proyectó todo desde el punto de vistas de un enfermo y no de los que van a visitarlo o los médicos, para hacerles su estancia allí más entretenida y agradable [cuantas veces hemos entrado en un hospital y lo que no entendemos es como no se ponen peor los pacientes de la pena que da y lo desagradables que son sus estancias?].

Al principio del artículo dice "La arquitectura no cura. Pero puede alegrar la vida", pero después de leerlo y de recordar el edificio del Sanatorio de Paimio y todo lo que hacía su arquitectura por los enfermos y por mucho que nos haya gustado el artículo, no estamos de acuerdo en que la arquitectura no cure. ¿No dicen siempre que una buena actitud hace que nos recuperemos antes de las enfermedades? ¿que las personas más pesimistas son lo que más fácilmente caen enfermas? Entonces, simplemente, si la arquitectura tiene la capacidad de alegrar [o no] la vida, de hacer más agradable y facilitarles la existencia a los que habitan en ella, si realmente afecta tanto [que si que lo hace] a la vida de las personas y a como se sienten, también tiene la capacidad de curar! Así que, la arquitectura SI que cura.

Y eso que no nos ha dado tiempo a hablar sobre la ventilación cruzada y el higienismo...

Para terminar os dejamos con una foto de una lámpara de este edificio [detalles hasta en lo más mínimo] y la transcripción de una parte de una conferencia de Alvar Aalto sobre este edificio en Noviembre de 1951 en el Colegio de Arquitectos de Madrid:

Lámpara del Sanatorio de Paimio. Vía Elisa Erreaccao

"Antes de hacer el Sanatorio de Paimio, caí enfermo y tuve que permanecer durante tres años en un hospital. Este edificio estaba pensado por hombres en posición vertical, los cuales no tomaban en consideración a los hombres en forzosa posición horizontal que iban a alojarse en él.
“Por ejemplo, mi habitación tenía una lámpara en el centro del techo ¿Saben qué tortura supone la diaria contemplación desde la cama de aquella luz? Para una persona sana, esto pasa inadvertido; pero, para un enfermo, constituye una tremenda tortura. Aquel edificio –no importa qué otras buenas condiciones reuniera– era un fallo, porque no partía de la fundamental: el hombre.
“En el sanatorio que proyecté, la luz se dispuso, para la comodidad del enfermo, detrás de su cabeza, de modo que a él no le molestara cayendo tangencialmente a su espalda.
“El techo, blanco, del hospital donde estuve enfermo era, asimismo, muy desagradable. En el sanatorio hicimos distintas pruebas de colores, hasta llegar a un gris verdoso, que fue el que se adoptó.
“La calefacción se dispuso en el techo, por paneles y encima de la zona de los pies del enfermo. Una persona con fiebre tiene la cabeza cargada y el calor allí le molesta; los pies, en cambio, suelen estar fríos. Colocando los paneles de calefacción en la forma que indico, se atiende a dar mejor solución a estas necesidades”
 vía avosciudad.com

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