01 septiembre 2014

Playgrounds: decálogo de diseño

La obligación de los más pequeños es jugar y muchas veces no se lo ponemos fácil. Cada vez la sociedad es más consciente de la importancia de cuidar la infancia, de la necesidad de proporcionarles espacios al aire libre adecuados a ellos y de que jugar es una obligación y un requisito imprescindible para su correcto desarrollo mental y físico, y no sólo un pasatiempo.




Sin embargo nos encontramos que muchos de los principales espacios destinados a los más pequeños en las ciudades [zonas de juego o playgrounds] no están del todo adecuados a esta temprana edad y sus características, llegando en ocasiones a dar la impresión de que han sido colocados unos columpios en mitad del espacio urbano simplemente para cubrir expediente, en otras ocasiones son incómodos o desagradables y en otras son claramente insuficientes para la cantidad de niños que se encuentran en el barrio.

Después de un trabajo de investigación de campo en varios países, y en ciudades y pueblos de diferente tamaño, os traemos 10 ideas clave para que una zona de juegos [o playground] funcione.



Decálogo para el diseño de playgrounds



1.- Diseñarlo pensando realmente en los niños, que es por y para quienes son, y dimensionarlo de manera correcta [poner suficientes juegos básicamente].

Muchas veces prevalece el lucirse como profesional y/o que quede integrado en el entorno y/o muchas otras cosas antes de lo realmente importante: pensar en que necesitan los niños y como disfrutarán más. En este caso la forma nunca puede estar por delante de la función.
Otro tema es la cantidad de juegos o columpios existentes, tener que estar haciendo cola de varios niños para subir a un columpio todos los días [por muy divertido que sea] cansa. Dependiendo de la cantidad de zonas de juego que haya en el barrio se puede hace una idea de cuantos niños pueden acudir un día cualquiera.


2.- Seguridad y Salud: Es obvio, pero no se puede concebir una zona de juegos para los más pequeños sin pensar en su seguridad.

Principalmente porque lo más seguro es que haya columpios que estén diseñados para utilizarlos de una forma, y a ellos se les ocurran otras mil en las que los adultos ni siquiera habían pensado. Pero la seguridad no sólo es necesaria en los columpios. Escalones invisibles, esquinas traicioneras o pavimentos resbaladizos son sólo algunos de los puntos que ponen aprueba el tiempo en el que puede estar un niño sin hacerse una herida. Y no se queda sólo ahí como veremos en otros puntos,  el que no hayan espacios ocultos y poder visualizar en todo momento a los pequeños es indispensable.


3.- El pavimento erróneo puede hacer de una zona de juegos una pesadilla.

Si bien es cierto que más de una vez hemos puesto como ejemplo playgrounds con pavimento de tierra por integrarse perfectamente con su entorno, y que el suelo de goma suele ser más antiestético y menos permeable [por tanto menos sostenible], a la hora de la realidad, el suelo de goma es mucho más práctico de cara a los padres y a los niños: se manchan menos, se hacen menos daño si se caen y no se embarra cuando llueve. Aún así poner en todas las zonas del juego suelo de goma puede que sea excesivo y dependiendo del entorno siempre quedará mejor y más integrado el pavimento de tierra. Lo que siempre será un error es poner pavimento duro en un lugar destinado explícitamente a que los niños jueguen [corran y se caigan], y la arena mejor dejarla para los que están en mitad de la playa [evitando así que los usuarios se hundan en ella y llenen luego su casa de arena con la que les ha entrado en los zapatos].


4.- Un niño tiene derecho a jugar a cualquier edad, aunque se siga considerando bebé.

Si bien es cierto que cada vez hay más columpios adaptados a niños entre 0 y 3 años, aun hay muchas  zonas de juego en las que no se ha pensado en ellos. Aquí podemos recordar que según expertos los primeros tres años de vida son los más importantes para el desarrollo del niño y sus comportamiento en la edad adulta. Sin duda es importante cuidar estos años desde todos los frentes posibles.


5.- Diferenciar zonas por edades espacialmente.

En una misma zona de juego podemos encontrar desde niños de 1 año que ya caminan solos hasta niños de 12 que corren. Pretender que todos compartan el mismo espacio es incómodo para todos, además de peligroso. Tan importante es que haya columpios para todas las edades, como que estén diferenciadas  sus zonas en el espacio [no necesariamente con una barrera física]. Aquí es importante que se vean entre ellas [a no ser que el playground sea tan grande que sea imposible], ya que un mismo adulto es normal que acompañe a niños de distintas edades. Relacionado con esto, poner edades recomendadas en los columpios carece de sentido, primero porque se suele ver cuando ya se ha usado, y segundo porque seguramente los niños no van a hacer ningún caso aunque lo vean; es más sencillo para todos usar el sentido común.


6.- Sol para el invierno y sombra para el verano.

En casi todas la ciudades hace frío en invierno y calor en verano [este punto no es de utilidad para los lugares donde siempre hace frío o siempre hace calor]. El tener sombra cuando las temperaturas son altas es totalmente necesario para que los pequeños no se asen al sol, si la sombra es con árboles mejor porque pueden bajar unos grados la temperatura. Por el contrario en invierno es altamente recomendable que llegue el sol, no sólo para subir la temperatura, sino también para evitar que se cree una zona permanentemente húmeda, encharcada y/o embarrada. Lo ideal: poner árboles de hoja caduca que den sombra en verano, sol en invierno y hojas en otoño para que los niños puedan jugar con ellas.


7.- Cerrar el espacio para mayor seguridad, pero en su justa medida.

No se trata de colocar verjas altas y puertas con cerrojo como si de una jaula se tratase, pero el colocar un cerramiento con una puerta de entrada que no permita a los niños salir del espacio destinado a ellos cuando están corriendo, puede evitar sustos y accidentes, incluidos de tráfico [muchas zonas de juego están muy cerca de la calzada]. De la misma manera es bueno evitar cerramientos altos y opacos que no permiten ver desde fuera lo que ocurre en el interior en zonas de juego pequeñas creando espacios poco seguros para sus usuarios. Como curiosidad hay playgrounds [al menos uno en Londres] que controlan que todos los adultos que entran sea porque acompañan a algún niño.


8.- Prohibir la entrada a animales.

Es algo que ya está indicado en muchas zonas de juego [otra cosa es que se haga caso o no] y que sin duda tendrá tanta gente en contra como a favor. Sin embargo hay que respetar que esos espacios están destinados a los niños [no a los animales] y que no es justo para ellos [ni para los padres] el no poder jugar libremente porque hay animales en el mismo lugar. Por otro lado está el tema higiénico.


9.- Todo espacio público tiene necesidad de un mobiliario urbano.

En este caso, además, no sólo hay que pensar en los más pequeños, también en sus acompañantes que pasan el mismo tiempo allí que los niños. Es importante ser consciente que la hora de la merienda es una de las más concurridas y no está mal ponerlo fácil. Bancos, papeleras y alguna fuente son bastante necesarias, pero si el espacio lo permite, alguna mesa de picnic suele ser bienvenida.


10. Evitar peligros inminentes: elementos ajenos, pero que están en el radio de acción de los niños y, por tanto, se convierten directamente en un peligro constante.

Con el ansia de crear un espacio apto para el juego de niños [con columpios incluidos], pero que esté totalmente integrado en el espacio en el que se encuentra nos olvidamos que a los niños eso les da igual y muchas veces creamos un "campo de minas" en el que debería estar totalmente prohibido que un niño jugase por poner en peligro literalmente su vida: vallas de altura insuficiente que intentan frenar el paso a un barranco, piedras puntiagudas rodeando árboles a modo de alcorques entre el tobogán y la barca o piezas de hormigón a modo de decoración que invitan a los niños a escalar sin ningún tipo de seguridad son algunos de los ejemplos. Otro tema importante son las plantas: el verde es muy importante y hace las zonas más agradables, pero algunas plantas son tóxicas y hay niños que se lo llevan todo a la boca.



NOTA: Obviamente hay zonas de juego o playgrounds estupendos y ejemplares que se saltan más de una de estas normas y que os hemos enseñado en el blog. Y también hay características, como la situación o la dimensión de la zona de juegos, que no hemos nombrado por entender que normalmente son dadas y no dependen del diseñador de la zona, pero el evitar que la zona de juegos esté lo más alejada de una carretera o de la calzada siempre es una buena opción.



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